Hace unas semanas publiqué un artículo donde hablé de una actividad que seguro ni tienes idea que existe: El Temazcal.

En resumen es una ceremonia shamanica donde se entrena la voluntad. Se entra a la ceremonia con una intención, que es un aspecto que quieras mejorar de ti mismo.

Mi intención fue: Flexibilidad.

Es muy fácil pensar que la forma en la que vemos el mundo es una verdad absoluta que aplica para todo y todos. Esta mentalidad es útil para algunas cosas, como la perseverancia y la ética.

Pero la mayor parte del tiempo solo sirve para evitar nuestro propio crecimiento personal al hacernos incapaces de considerar nuevas perspectivas, de aprender y cambiar. Especialmente en la actualidad donde los cambios se producen rápida y bruscamente.

No me quiero deshacer de mis principios (si es que es eso posible) pero si quisiera al menos poder regularlos y para eso necesito ser flexible.

Para entrenar esta flexibilidad no solo voy a cosas locas como El Temazcal, también experimentar con actividades distintas, diversas e incómodas; como dibujar.

En el taller de Licia

Licia es una gran escultora y amiga. En su taller da vida a sus obras y da clases de arte a niños y jóvenes, entre los que me incluyo.

Toda mi vida he tenido una frustración con el dibujo porque no se me da naturalmente.

Recuerdo perfectamente la promesa de no dibujar jamás que hice en 2do grado de primaria y que mantuve hasta hace poco.

Pero como parte de mis experimentaciones se me ocurrió que aprender a dibujar sería algo positivo para mi creatividad y también para poder ilustrar de una mejor forma algún punto o idea, especialmente en este blog (ya sé que aún no lo he hecho pero dame chance coño).

En la clase de la semana pasada Licia me puso un nuevo reto: dibujar con intervenciones en el papel y con color.

Si no tienes experiencia dibujando; hacer luces y sombras con color no es para nada como hacerlo con lápiz, PARA NADA.

Pero igual tenía que hacerlo de una forma que se viese bien, al menos, que se entendiera que era una luz y una sombra.

Contexto en el dibujo

Tomar Decisiones

Puede ser algo simple o algo complejo pero siempre acarrea una responsabilidad.

Hay personas que van por la vida tomando decisiones a la ligera sobre cosas que pueden ser muy trascendentales para sus vidas. Hay personas que se lo toman tan en serio que terminan por no decidir nada. Y también hay personas que toman decisiones, entienden lo que podría suceder y van a por ello.

Es imposible predecir el futuro pero eso no quiere decir que no podamos diseñar nuestra vida e intentar ir por cierto camino. Para ello hay que formar parte del 3er grupo.

Y lo que diferencia al 3er grupo de los demás es: la cantidad de información que considera y la forma de considerar esa información.

¡ES ALLÍ DONDE ENCONTRAMOS AL CONTEXTO!

Acertar

Para acertar debemos poner cada pedazo de información en el lugar correcto. Lo correcto dependerá de lo que nosotros queramos para nuestra vida, por eso es fundamental saber lo que se quiere.

Mientras más información tenemos y mientras más perspectivas podemos considerar a la hora de tomar una decisión, más posibilidades de acertar tenemos.

La casualidad no existe, pero es imposible para nuestro intelecto comprender el entramado de causalidad detrás de un evento. Aún así, apuntar a ampliar nuestra visión resultará en una herramienta que nos pondrá un paso más cerca de la vida que queremos vivir.

¿Nunca te has preguntado como personas como Jeff Bezos pudieron imaginar el mundo actual con tanta precisión?

Tenían muy en cuenta cada pedazo de contexto posible y por ello acertaron.

Tomar mejores decisiones acertadas dependerá del contexto en el que se desarrolle la situación específica: antecedentes, espacio, tiempo, decisiones, mentalidad, energía, etc. Las variables son infinitas.

Así como no es lo mismo una sombra con color que con lápiz B2, ninguna decisión es igual a otra y debe ser considerada en su contexto específico para lograr acertar, qué es lo que todos queremos.

Aunque no siempre lo lograremos, es mejor intentarlo que vivir una vida víctima de nuestras propias creencias o nuestra falta de flexibilidad.

Práctica y fracaso

¿Alguna vez has observado como un atleta parece conocer cada pequeño detalle de su deporte?

Vamos a usar a los arqueros en este ejemplo:

Estos carajos tienen que hacer que tener un control impresionante sobre su cuerpo para comandar poner esa flecha en el blanco. También tienen que tener en cuenta el viento, el ruido alrededor, el arco que están usando, la flecha, su estado de ánimo, etc.

¡Es una cantidad de variables inmensa!

Al igual que Jeff Bezos, ¿Cómo es posible que estas personas puedan captar tanta información? ¡Captar, procesar y transformar!

Mucha, mucha, mucha práctica (al punto de la obsesión). Hacerse experto en algo es practicarlo tanto y con tanta dedicación que cada vez puedes notar algo nuevo que puedes tener en cuenta para mejorar tu proceso.

Y si, con la práctica definitivamente viene el fracaso del cual, si tienes la mentalidad correcta, también vas a poder recibir nueva información para utilizarla como parte de tu cúmulo de contexto aplicable.

Esto es un llamado no solo a ser flexibles para poder tener mayor cantidad y calidad de contexto en cuenta, también es una reiteración de una idea que se nos dice mucho pero comprendemos poco: fracasar es inevitable y necesario, gracias a Dios.

Esfuerzate y práctica, fracasa y sigue adelante porque todo es un proceso de crecimiento y parte de vivir la vida que quieres, no todo es color de rosa y eso es genial (especialmente si no te gusta el rosado como a mi).

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