La paradoja creación - audiencia

por | Marketing | 0 Comentarios

¿Sabes que es difícil? Soportar el silencio.

Si ya se que todo el tiempo estamos bombardeados con mensajes pseudo psicológicos sobre la importancia de saber estar solos y todo eso.

Te juro que no estoy en contra de ellos pero igual: que frío es el silencio.

Es como estar en una especie de vacío. En la nada. Se siente como lo que nos imaginamos de la muerte.

Creo que por eso es tan difícil enfrentarse a la página en blanco y en este caso, a publicar sin que nadie te preste atención.

Publicar es demasiado importante

¿Alguna vez te has preguntado por qué vamos a la universidad?

En sus primeros siglos de existencia la universidad era el único sitio donde podías ir a adquirir cierto conocimiento. Tener un título universitario era garantía de que tenías conocimientos en un área.

Con la llegada del internet eso cambió. Ahora todos tenemos acceso a todo el conocimiento de la raza humana gratis. Como catalizador, el internet permite que se cree todavía más conocimiento a una velocidad sin precedentes. Una velocidad a la que las universidades simplemente no pueden adaptarse.

Pero la universidad tiene un problema resuelto: le da garantía a los demás de que tu sabes algo (o eso es lo que debería). ¿Cómo podemos los profesionales del internet, artistas, creadores, diseñadores, inventores probar que sabemos lo que hacemos, sin necesidad de destruir nuestra creatividad en una universidad?

Aquí es donde publicar entra en la escena.

El internet nos permite decirle a todo el mundo: "¡HEY! Estoy haciendo esto. Sé como hacer esto. Aquí hay unas pruebas de mi experciticie/talento/pasión."

Y es asombroso pero no es color de rosa.

Publicar sin audiencia

Si, el internet te da la oportunidad pero eso no quiere decir que vayas a lograrlo.

Esto es cruel, yo sé. Pero es la cruda verdad.

Si haz publicado cualquier cosa en internet (un tweet, un estado de Facebook, una foto en Instagram, un artículo en tu blog, un vídeo en Youtube, lo que sea). Pronto te darás cuenta que a la gente parece importarle muy poco lo que haces.

Y eso no se siente bien.

Ponemos mucho esfuerzo en lo que hacemos. Lo hacemos con pasión. Nos drena la energía. Luchamos contra cantidades de obstáculos mentales y físicos para lograrlo. Y a nadie le importa.

Wow.

Es desolador. Es el silencio que emula a la muerte que nos hace sentir... mal.

Pero tu eres una persona "optimista". No te vas a dejar atrapar por el vacío. Así que empiezas a buscar formas de hacer que las personas te oigan.

Pruebas nuevos canales. Nuevos contenidos. Nuevas formas. Sigues consejos de todas partes, no importa si te parece bien o no, si te gusta o no. "¡Tengo que mostrar lo que hago!"

¡De pronto hay algo que funciona!

"Vaya esto parece que me da mas likes/retweets/compartidos/comentarios"

Y empiezas a hacer más de eso. Y la espiral continúa. Y continúa. Y continúa.

De repente todos te reconocen. Todos saben quien eres. Puede que incluso tengas plata. Pero el silencio no se ha ido. De hecho está más grande.

Ahora sientes la bulla de los demás y el silencio de ti mismo porque ya no sabes quien eres, ni que querías hacer, ni que querías mostrar.

Perdemos el punto

Si recuerdas el primer apartado te hablaba de que el internet nos da la oportunidad de comunicar lo que hacemos. Pero comunicar lo que hacemos no es el fin, no es la razón por la que lo hacemos.

Creamos porque tenemos un impulso incontrolable por hacerlo. Nuestro ser, lo que somos, nos lo pide con tanta intensidad que ignorarlo usualmente termina en un sufrimiento insoportable.

Esta es una verdad que todo creador que quiera vivir de sus creaciones tiene que aprender: CREAR ES UN FIN EN SI MISMO.

Como todo fin tiene que brindarnos satisfacción. Si no sucede, no estamos creando lo que deberíamos. No te conoces lo suficiente o no has explorado con auténtica curiosidad todo lo que podrías hacer.

Que el mundo sepa lo que haces y lo que se deriva de ello: dinero, reconocimiento, status. Es accesorio.

Pero además, solo en la entrega absoluta a lo que hacemos vamos a poder conseguir esas cosas. Ya hablamos de lo contra-intuitivo que es eso.

Es difícil publicar al vacío y uno no puede evitar sentirse mal porque sabe el valor de lo que hace.

Pero si te concentras en que te escuchen, en vez de crear, vas a terminar perdiéndote a ti mismo y la razón porque que quieres que te escuchen en primer lugar.

Sigue publicando

Mi intención es motivarte a que publiques, sin importar si otros te escuchan o no. Sin importar si a otros les gusta o no lo que haces. Si importar los demás.

Lo que te va a traer verdadera satisfacción y por consiguiente, todas las demás cosas geniales que tiene la vida (dinero, reconocimiento, libertad), es que te mantengas creando sin perder tu autenticidad.

Hay una frase de Akapellah muy bueno sobre esto:

Paseándome entre la tendencia sin perder la esencia

Está bien cambiar el paquete como dice Jack Conte. Pero no está bien ser una perra del público.

Publicar es importante porque es lo único que le va a permitir a los demás descubrirte y que puedas obtener beneficios más allá de la satisfacción de crear.

Si sientes que hacer lo que haces pesa demasiado sin la motivación de que otros te escuchen, entonces no estás haciendo lo que deberías.

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