¿Cómo enfrentar el "¿Qué haces con tu vida?"?

por | Mentalidad | 0 Comentarios

Oh si, he estado ahí.

Acabas de tomar un rumbo diferente, un camino quizás inusual y de repente, preguntas que antes eran de rutina se vuelven increíblemente... incómodas.

"¿Qué haces?" o "¿Qué estás haciendo?"

Oh si, puedes sentir el juicio de la otra persona, a veces, es solo preocupación pero tu sabes muy bien lo que está pensando: "Este chamito está loco si cree que no va a ser un fracasado con esta decisión"

Es difícil manejar las emociones y actitudes en esos momentos. Hay muchas cosas sucediendo.

Todavía recuerdo cuánto anhelaba un poco de ayuda en aquella época. La obtuve de fuentes inesperadas y cada una puso su grano de arena para que la situación mejorara. Poco a poco, día tras día, la pregunta ya no era incómoda.

¿Cómo lo hice? Bueno, vamos a verlo.

Mi Background

Mi relación con la universidad es de amor y odio.

Había muchas cosas que me encantaban de la universidad y otro montón que odiaba lo suficiente como para no querer volver jamás.

El asunto es que luego de uno de los años más miserables de mi vida, entre problemas económicos y la realización de que estaba yendo por un camino que realmente no era el mío, tomé la decisión de abandonar la universidad.

Mis padres son 2 médicos, graduados con excelentes notas y conservadores. Te imaginarás que esta decisión no fue tomada de la mejor manera y tuvimos muchos problemas en la familia por ello, especialmente, porque yo era el 2do hijo en tomar esa decisión.

En aquel momento yo no tenía ni idea de lo que me deparaba el futuro, si la idea que tenía con mi 1er blog, Metacracia, funcionaria (no lo hizo) o si sería un completo fracasado y una decepción para todos.

Y tenemos que imaginarnos el momento tan inoportuno que yo había escogido: Venezuela del 2015 - 2016, años muy duros de escasez y crisis económica. El país convulsionado con protestas a cada rato (aunque las más fuertes estaban por verse) y la crisis política de costumbre.

Durante un par de años me enfrenté a la terrible pregunta: ¿Qué haces? con un sentimiento de culpa y a la vez de pena porque la respuesta no iba a ser nada parecido a lo que la persona que preguntaba quería escuchar.

Fue uno de mis períodos de depresión más intenso, precisamente, porque no sabía que estaba deprimido.

Aún puedo recordar claramente la sensación de soledad, desesperanza, desesperación, impotencia y rabia que sentía. Era como una hormiga que me picaba día tras día.

Estaba en una búsqueda constante por encontrar algo que me diera un respiro y esa búsqueda, me llevó al camino del autoconocimiento, el crecimiento personal y, curiosamente, del diseño.

¿Cómo manejar nuestra mente es esa situación?

No me siento orgulloso de muchas cosas que hice pero, desde mi experiencia, voy a tratar de darte algunos consejos y herramientas para enfrentarse a la terrible pregunta: ¿Qué haces? que no es más que un nombre entendible para El Abismo.

Un consejo para leer esto

No quiero darle tanta larga pero este artículo puede llegar a ponerse muy personal, así que tienes que tener eso en cuenta.

Manejar nuestras emociones y actitudes cuando decidimos tomar un camino diferente o poco ortodoxo es sumamente complejo. No importa con cuánta ligereza yo escriba esto: lo que vas a enfrentar o estás enfrentando no es fácil y no debes tratarlo como si lo fuera,

Tampoco tienes que usarlo como excusa o justificación, no seas una plasta de mierda por favor.

En definitiva lo que quiero decir es que estar herramientas mentales y prácticas pueden ser complicadas de cultivar así que ten eso cuenta cuando leas estos cuentos.

Also, tienes que saber que esto se puede aplicar aunque no estés tomando un camino diferente o poco ortodoxo. Realmente, sirven para la vida en general pero ese es el enfoque que yo le quiero dar, déjame tranquilo.

Ahora si.

Herramientas mentales y prácticas para enfrentar el "¿Qué haces con tu vida?"

No mientas

Cuando emprendemos un nuevo camino nos vamos a encontrar haciendo cosas que son extrañas para nosotros, así que es normal que nos equivoquemos. No solo es normal, va a pasar.

El fracaso que va a llegar tarde o temprano, gracias a Dios, te va a dar un golpe duro que va a hacer que bajes la cabeza cuando alguien te haga la bendita pregunta.

Y no queremos aparentar ser exitosos o progresar. Lo que queremos es de hecho ser exitosos y progresar. Mentir no nos hace sentir bien cuando estamos 100% seguros que al mentir a otros nos mentimos a nosotros mismos.

Also, basar tu identidad en mentiras no es buena idea porque no es real. En algún momento te vas a ver al espejo y vas a saber que no eres lo que crees y dices que eres. Esa es una forma segura de entrar en el remolino de depresión que no se quita ni con medicación.

Así que tienes que llenarte de mucho valor, aún sin confianza y decirle a las personas que pregunten:

He decidido inserte el cambio que hiciste y actualmente estoy emprendiendo inserte el proyecto. Estoy empezando, así que ya sabes todo va muy lento.

Cuanto más veces digas la verdad, menos incómodo va a ser y sobre todo, vas a estar siendo real contigo mismo qué es lo único que importa.

Solo hace falta 1 vez y te aseguro que las siguientes serán mucho más fáciles.

Sigue moviéndote

No importa si has decidido dejar la universidad, tu trabajo estable o lo que sea. Cuando tomamos un camino diferente es muy, muy, muy fácil estancarse.

Precisamente por todo el rush de emociones que se vienen en conjunto con la decisión.

Pero no importa cómo nos sintamos, las preguntas que nos hagan, si los que nos rodean creen o no en nosotros, sin importar nada TIENES QUE SEGUIR HACIENDO.

Como buenos occidentales que somos tendemos a manejar nuestra vida a través de objetivos. Y eso está bien hasta cierto punto pero cuando no lograr lo que queremos nos cuesta el seguir haciendo lo que hacemos, las cosas cambian.

Este vídeo de Sadhguru encierra una idea muy interesante:

Cuando atamos nuestras acciones a un resultado, estamos negándonos un abanico infinito de oportunidades que no podemos ver porque nuestra conciencia no lo permite.

Es muy simple: si quieres hacer algo, hazlo porque quieres y no porque quieres obtener X resultado. El fruto de nuestras acciones se escapa casi por completo de nuestras manos y por ende, la única forma de seguir haciendo es no atar nuestras acciones al resultado.

Mira, yo no voy a ser tan radical como Sadhguru, lo que te quiero decir es que si no te quieres estancar y seguir haciendo, tus objetivos tienen que ser flexibles.

Te lo digo de 1era mano. Empecé con un blog de negocios y terminé siendo diseñador web, ¿Puedes ver la relación a 1era vista? Yo tampoco cuando empecé pero aquí estoy. No me imagino lo miserable que sería si no hubiese aceptado las oportunidades que inesperadamente surgieron de Metacracia.

Di adiós y di hola

Esta es probablemente la herramienta más difícil de llevar a cabo.

Lo que hacemos representa una buena parte de nuestra identidad, es decir, de lo que somos.

Es seguro que mucha de la gente que te rodea en tu vida ya no sea acorde a esta nueva versión de ti y por tanto, tienes que decirles adiós.

No nos pongamos dramáticos. Decir adiós no significa que los dejes de querer, que los dejes de tratar por completo o cosas por el estilo. Se trata de que estas personas no pueden estar en tu entorno inmediato constantemente.

La razón es muy simple: ellos no entienden lo que tú estás haciendo, lo que estás atravesando, ni cómo te sientes. Y eso va a hacer que, sin querer, te hagan daño, te retrasen o te hagan sentir mal.

Ahora que soy un poco más consciente de esto, he aprendido a dejar muchas cosas atrás pero en el momento recuerdo la increíble ira que sentía, especialmente hacia mis padres.

Bueno, ellos estaban haciendo lo mejor que podían pero que osado era yo también para exigirles entender algo que jamás habían experimentado, en un mundo que era completamente diferente al suyo.

El sentimiento puede permanecer pero la compañía no, porque van a contaminar tu poca energía con pensamientos y sentimientos dañinos.

El otro lado de esta moneda es que nada de lo que vayas a hacer, lo vas a poder lograr solo. No importa que tan pequeño ni que tan grande sea, necesitas compañía. Además, la soledad (aunque disfrutable) es mucho más ladilla que hacer las cosas con alguien más.

Es muy útil estar abierto a conocer nuevas personas y a entender que la mayoría de ellas tampoco te va a entender. Si, es un dilema arrecho pero nadie dijo que sería fácil no?

Hay que perseverar para conseguir a las personas correctas y tener la paciencia de crear una amistad (o amor, quien quita) que resista los embates del destino.

Bueno eso es un poco dramático.

Lo que quiero decir es que tienes que conseguir personas que estén en sintonía contigo, con lo que haces y con quien eres. De lo contrario, el camino va a ser más cuesta arriba y aburrido.

A nuestro punto: cuando las personas adecuadas te respaldan, no te importa demasiado lo que piensen los demás. Y esa es una poderosa herramienta para que la pregunta no te destruya.

Tener fe

Hay una trampa muy específica que nos ataca cuando estamos empezando algo o nos encontramos ante situaciones difíciles: ¿Y si no funciona?.

Oh my friend, esa pregunta (y sus variaciones) a destruido más sueños que Nicolás Maduro.

Esa pregunta, que seguramente te la harán tus familiares y allegados cuando les estés contando tus planes, activa instantáneamente la parte del cerebro encargada del miedo y si no lo controlas, todo se va a ir a la mierda.

El miedo es una de las emociones básicas y quizás, la más arraigada en nuestro cerebro. Es un mecanismo de supervivencia esencial y no, no podemos dejar de sentirlo. Lo que sí podemos hacer, es no hacerle caso.

¿Pero cómo actuar a pesar del miedo cuando no tienes nada?

Aquí es donde entra nuestra amiga la fe y te dice: No tienes que tener algo para hacer algo, solo tienes que creer.

Si, hard as fuck.

Pero es la verdad, al inicio y cuando hayas avanzado te vas a dar cuenta que en la vida no hay garantías. Si va a funcionar o no, no lo sabes, lo único que puedes hacer es ocuparte de hacer y para hacer necesariamente hay que creer.

Hay que creer que es posible, hay que creer que lo podemos lograr, hay que creer que tenemos las herramientas o que las conseguiremos en el camino, hay que creer que todo va estar bien. Aunque no lo sepamos, ni tengamos idea ni forma de tenerla, hay que creer ciegamente.

En la actualidad tenemos un montón de herramientas, procesos y conocimiento para intentar determinar cualquier cosa pero la verdad, es que te puede dar un paro cardiaco leyendo esto y ese será el final del camino.

Y ante eso tenemos dos opciones: 1) Vivir como si la vida no importara o 2) Vivir como si la vida fuese para siempre.

Hay una idea terrible que está arraigada en muchas personas: ¿Si tengo todo el tiempo del mundo, para que voy a hacer cualquier cosa?.

Eso dice mucho de ellos no? En realidad no es así. Los únicos que piensan así son aquellos que están muertos pero respiran.

En una edición vieja de optimismo yo abordé el tema con una pregunta: ¿Qué harías el resto de tu vida si nunca se acabara?

Ahí está tu fuente de fe.

Fe es creer en algo aunque no veamos nada de ello y curiosamente de la vida vemos muy poco. Así que para vivir tienes que tener fe y no una moderada, sino una realmente fuerte.

Una fe en ti, en lo que haces y en la vida que no se apague ante nada.

Es de lo que habla Tom Bilyeu en muchas de sus conferencias y entrevistas: Tienes que quererlo con tanta fuerza que te queme.

Para ir terminando esta idea te voy a echar un cuento muy íntimo que creo solo le he contado a Algelis:

Cuando aún estaba en el proceso de dejar la universidad (ni siquiera había regresado de Caracas) mi papá fue a la capital a hacer unas diligencias.

Unos tíos, entre ellos uno que considero mi 2do papá, nos invitaron a comer y fuimos a un restaurante super elegante en Las Mercedes. Todo muy chévere al principio con la comida, cerveza, etc.

Lo que yo no sabía pero ellos si, era que todo era una trampa para convencerme de no dejar la universidad. Mi cerebro borró la mayoría de las palabras hirientes y terribles que me dijeron esa noche, así como mi corazón perdono a cada uno de ellos.

Cuando recuerdo ese día no me siento mal (me da un poquito de arrechera, no te miento) porque yo siempre me mantuve firme en mi decisión.

Yo podía escuchar lo que ellos me decían pero creía tanto en mi, tanto en mi proyecto y en lo que quería que pude refutar cada uno de sus argumentos (aunque no tuviese sentido). Incluso logré que uno de los tíos se pusiera de mi lado.

Ahí mismo lloré desconsoladamente pero jamás dejé de creer en mí aunque en ese momento yo no era nadie y no tenía nada, estaba en 0 x 0.

El tiempo me dio la razón porque no solo soy un hombre exitoso, soy un hombre consciente.

Tener fe es enfrentarse al mundo por una creencia. Hay personas que la depositan en agentes externos, yo jamás he cometido ese error y es la herramienta más poderosa que tengo en mi arsenal.

La pregunta solo te hará sentir mal, incómodo o molesto, cuando no creas en ti mismo.

Poniéndole la cereza al pastel

Tengo que decirte que el último punto es el más crítico y el más complicado porque es muy abstracto. Pero si no mientes, sigues moviéndote, te dejas de juntar con las personas innecesarias de tu pasado y te empiezas a juntar con la gente correcta, tener fe en ti mismo es mucho más fácil.

Admito que yo empecé de atrás para adelante pero bueno, no hay manuales en la vida.

Hay un último lado que quiero mencionar:

No seas tú la persona que hace la pregunta. La hipocresía se paga, si sabes cómo se siente, no hagas la pregunta o hazla comunicando bien que entiendes la situación por la que está pasando la persona.

No ser un maldito mamaguevo no es difícil, solo no tienes que hacer algo.

Estar en El Abismo es complicado, es difícil. Responder a la pregunta, sentirse inseguro, no tener una identidad es complejo pero el solo hecho de enfrentarlo con responsabilidad, ya te hace tener algo en la mano.

La vida no tiene un propósito predefinido (a menos que cuente morir). El propósito lo decidimos nosotros, no pierdas el tiempo pensando en lo que los demás creen, ocúpate en desarrollar lo que tu crees.

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