Hablemos sobre el fracaso

por | Sep 25, 2019 | Mentalidad | 1 Comentario

El fracaso es una palabra pesada, fuerte, con mucho mucho mucho significado, casi siempre, dolor.

Para nuestra cultura, la latina, es casi un tabú hablar de fracaso.

El fracaso es algo que debe evitarse porque nos hace sentir mal, porque la gente va a hablar de ti, porque te van a señalar o vas a sentir rechazo.

El fracaso es como el diablo para nuestra cultura: un fantasma que nos persigue, que parece estar siempre presente y del que no siempre podemos huir.

¿Pero es realmente así?

Yo creo que esa idea de fracaso está errada y que el hecho de que lo pensemos así es un freno importante a nuestro desarrollo como individuos.

Es por eso que hoy quiero hablar de fracaso, quiero desafiar esa idea de que el fracaso es algo malo, algo no deseable y que el miedo que nos provoca, no tiene fundamento para el 99% de las situaciones modernas.

Así que vamos a empezar por lo básico:

¿Qué es el fracaso?

Alguna vez has pensado realmente que es el fracaso en esencia? No como te hace sentir sino, que es.

Yo creo que el fracaso es una sensación desoladora que nuestro cerebro libera cuando sucede alguna de estas cosas:

  1. Es demostrado que algo que creíamos verdad no lo es.
  2. Tomamos un camino equivocado (de cualquier tipo).
  3. Planeamos algo y no funciona.
  4. Actuamos de forma errada o dejamos de actuar ante oportunidades.

Y muchas otras situaciones de esa naturaleza (bueno ya sabes, estamos hablando de fracaso) y lo que todas tienen en común es que son fallos.

La analogía más sencilla es imaginar que eres un arquero y tienes ese objetivo rojo al que le quieres dar pero, bleh, no le das.

Eso es el fracaso.

¿Pero qué diferencia al fracaso del error?

Los errores parecen ser cosas mucho menos importantes que las que están relacionadas con el fracaso.

Es decir, un error es algo simple, pequeño e incluso, fácilmente reparable.

Mientras que el fracaso está relacionado con fallos mas grandes, con asuntos más trascendentales y con cosas que son imposible o difícilmente reparables.

Esa gravedad es lo que nos da miedo. Eso es lo que le da peso sobre nuestro cerebro y la razón por la que es tan importante todo esto.

Vemos al fracaso como algo fatal - definitivo y en cierta forma lo es pero en cierta forma no lo es.

Mitos populares sobre el fracaso

Lo que hace confuso a todo esto del fracaso es que de verdad hay demasiado contenido de mierda por ahí, desde el que te dice vainas como: "No existe el fracaso" hasta el que dice "El éxito es solo un momento".

Obviamente yo no estoy de acuerdo con algunas de esas aseveraciones y quiero señalarlas para poder avanzar en el siguiente punto que creo es el más importante pero que puede confundirnos un poco sin esta aclaratoria.

A. El fracaso no existe, solo hay aprendizaje

No, el fracaso existe, es real.

Yo no creo que alguien que haya vivido realmente la decepción que supone el fracaso puede creerse esta vaina, es imposible.

Se aprende del fracaso? Espero que sí pero no siempre y sobre todo, aprender no quita el mal sabor de boca (recuerda que estamos hablando de una vaina desagradable).

Yo encuentro este razonamiento insuficiente.

Se que puedo aprender de esto que está sucediendo pero eso no borra que me sienta mal.

Es mas ni siquiera reduce la decepción.

Aunque al menos esto reconoce la utilidad del fracaso, como veremos más adelante, el fracaso no siempre es útil.

B. El fracaso es el precio que hay que pagar para tener éxito

Esta afirmación se acerca un poco a lo que yo quiero comentar aquí pero no siempre sucede así.

Es cierto que todas las personas que admiro han tenido muchos fracasos en su vida pero no siempre el éxito está ligado a un fracaso previo.

Eso es importante decirlo: uno puede tener éxito a la 1era. Porque los fracasos no siempre se enlazan.

Por ejemplo: los fracasos más seguidos que uno va a tener en su vida en el mundo actual, seguramente y espero yo, sean durante más o menos los 17 a 25 años.

Es ese momento donde estás como muy urgido por saber qué hacer con tu vida o resolver la vida (jajaja como si pudieras saberlo) y pues, lo usual es que uno intente muchas cosas.

Bueno lo que aprendiste en tu fracaso de estudiar derecho no necesariamente se relaciona con tu éxito como emprendedor, por poner un ejemplo.

Usualmente los fracasos tienen mucho en común (si bueno, el elemento principal eres tú) pero eso no es una regla inquebrantable e incluso, lo que aprendiste de un fracaso puede ser lo que hizo que fracasaras en otra área.

C. Si queremos tener éxito debemos evitar el fracaso

Creo que nunca he leído esta afirmación así tal cual pero es más o menos lo que te quieren decir los falsos coachs cuando hablan de "éxito definitivo".

Si un texto, discurso o lo que sea intenta que te alejes del fracaso, tienes que correr de allí.

Porque el fracaso no se puede evitar, el fracaso va a suceder.

Tarde o temprano, especialmente si estás en búsqueda del éxito.

Y eso es así porque gracias a Dios, no somos perfectos.

No siempre vamos a acertar el blanco, no siempre vamos a lograr lo que queremos, no siempre vamos a poder ver las variables correctas, no siempre vamos a poder comprender esas variables de la forma correcta y un montón de posibilidades más que se escapan de nuestro entendimiento.

De modo que en algún momento vamos a fallar en algo que es muy importante y el fracaso llegará a nuestra puerta.

Entonces, ¿Cómo podríamos siquiera pensar en evitarlo?

La dualidad Fracaso - Éxito

Ahora sí viene lo bueno mi compadre, no te imaginas cuanto he esperado esta parte del texto.

No se si estas familiarizado con las leyes herméticas. En resumen son unas leyes según las cuales, supuestamente, está regido todo el universo.

Yo creo que son verdad porque son fáciles de evidenciar en la realidad.

Una de sus leyes es que todo es dual: arriba y abajo, blanco y negro, luz y oscuridad, bueno y malo y, como no, éxito y fracaso.

La dualidad se presenta cuando una misma cosa tiene diferentes grados o facetas pero lo más importante ya te lo he dicho: HAY UNA SOLA COSA.

Éxito y fracaso son facetas de una misma cosa (jeje, la felicidad), diferentes porque nos provocan sensaciones distintas pero al mismo tiempo, parecidas y sobre todo, dependientes.

Una no puede existir sin la otra y eso es así, especialmente, para nuestras motivaciones.

Lo que quiero decir es lo siguiente:

No se puede buscar el éxito sin buscar el fracaso y no se puede buscar el fracaso sin buscar el éxito.

Claro que nadie busca el fracaso (porque es bien desagradable), eso es tonto, que sean parte de lo mismo no quiere decir que no sean diferentes como ya hemos dicho.

Pero el problema radica en que si evitamos el fracaso por miedo también estaremos en parte evitando el éxito porque lo que realmente buscamos es SER FELICES.

Éxito y fracaso son parte de la felicidad y lo contrario es la infelicidad.

Cuando evitamos el fracaso o el éxito por miedo a este, como parte de vivir, básicamente pasamos inmediatamente a un estado de infelicidad, insatisfacción, de vacío.

Y venga tío que respirar es vivir pero aquí estamos hablando de vivir plenamente, más bien de vivir una vida humana como nos toca por naturaleza.

En definitiva reducir nuestras posibilidades de fracasar está directamente relacionado con reducir nuestras posibilidades de tener éxito.

Y además es la forma más segura de ser infeliz a los 20 años.

Claro las cosas hay que manejarlas: fracasar en todo no quiere decir que vayas a tener éxito en todo porque nuestro tiempo es limitado y teniendo eso en cuenta, lo que hay que decidir es en que queremos tener éxito para escoger también nuestros fracasos.

Está bien tirar muchas flechas a muchos objetivos para ver cuál nos gusta más pero al final, la flecha que te va a dar la satisfacción que estás buscando solo la puedes apuntar contra 1 blanco porque tienes un tiempo limitado.

Y seguramente la pregunta que se te esta pasando por la cabeza en este momento es: ¿Por que coño entonces la mayoría de las personas evita el fracaso?

Por miedo y eso es triste mi compadre.

Como lidiar con el miedo

El miedo es recurrente cuando se habla sobre estos temas, ¿No?

El miedo es un instinto muy antiguo que tenemos todos los seres vivos y que nos ha ayudado con una tarea muy importante durante nuestra existencia: sobrevivir.

El problema con el miedo surge cuando su utilidad ya no es tan necesaria porque, en el mundo moderno occidental, el 99% de las veces no necesitas huir de algún depredador o paralizarte para que piense que estás muerto.

Aún así el cerebro sigue enviando las sustancias del miedo a nuestro cuerpo en situaciones de estrés moderno como por ejemplo: cuando fracasamos (bueno pues el fracaso antes si era una cuestión de vida o muerte).

Entonces, ¿Cómo podemos controlar este instinto?

La única forma es entendiendo al fracaso de la forma en la que hemos señalado anteriormente, haciendo que deje de ser algo indeseable para nuestro subconsciente.

No porque lo busquemos activamente sino porque es parte de lo que si queremos: el éxito.

Una forma muy práctica de hacer esto es corriendo riesgos y aprovechando oportunidades que sean muy pequeñas e ir aumentando el grado de riesgo con cada éxito o fracaso.

Es decir, la única forma de perder el miedo o de aprender a manejarlo, es enfrentándolo.

Si, las comiquitas que veíamos cuando niños no eran tan superficiales como nuestros padres creían.

Aplicando la dualidad al miedo

Profundicemos un poco en este asunto del miedo aunque ya sepamos cómo manejarlo.

El fracaso es la dualidad del éxito, la felicidad de la infelicidad, la vida de la muerte, cuál es la dualidad del miedo?

La esperanza creo yo.

Cuando nos enfocamos en el miedo perdemos la esperanza de que las cosas puedan suceder de una mejor manera, porque si, el miedo es un sentimiento negativo.

Es decir, va a tender a llevarnos por el lado negativo de las cosas.

La esperanza lo hará por el positivo, nos permite dejar de estar paralizados o huir porque visualizamos más allá, imaginamos algo distinto de forma positiva.

Es, ¿Como le llaman? Una ilusión y esta se puede hacer realidad (o puede que no, venimos hablando de eso todo este rato).

El miedo y la esperanza son naturales pero la esperanza tiene mucho menos poder sobre nosotros porque nuestra supervivencia no dependía tanto de ello, nuestro progreso si.

Y esto es algo muy importante que señalar:

Todos los seres vivos sienten miedo pero solo los humanos podemos tener esperanza, solo nosotros podemos escapar de la inevitabilidad del instinto y crear algo diferente, cambiar la realidad.

Una metáfora que siempre me ha servido para ejemplificar esto es la siguiente:

Te encuentras al borde de un abismo sobre un montón de vidrio que te corta los pies y saltas (¡De bolas te duele!).

Pronto te das cuenta que a pesar de que estaba oscuro no era tan profundo como para matarte, quizás si te hiciste algunos raspones.

Pero la oscuridad es total, tienes esa sensación desoladora: quieres correr, quieres devolver el tiempo y de pronto te sientes paralizado.

Si tienes el valor suficiente como para moverte, pronto encuentras una linterna con que le que puedes ver una pequeña abertura por la cual ir a algún otro sitio.

La oscuridad es el miedo y la esperanza es la linterna que sólo puedes obtener con coraje y voluntad.

El farallón es la vida, y el borde que te corta los pies es la infelicidad.

En el camino que sigue a afrontar el miedo te encontrarás con otros acantilados pero no necesariamente con el piso de vidrio pues quizás seas feliz saltando.

Y quizás te encuentras un camino más claro cada vez, no porque deje de existir el miedo sino porque ahora verás el foso con esperanza.

El fracaso que puede llegar, lo aceptas como parte del camino y dejará de importar. Así te puedes enfocar en el éxito con esperanza, con verdadero optimismo y no limitándose con el miedo a fracasar.

Es así como pasamos de vivir 16 años en promedio a vivir 85, hemos creado y avanzado todo este trayecto.

La esperanza es la base del optimismo, la única forma que tiene el ser humano de conquistarse a si mismo para poder progresar.

Conclusión

Mi motivación principal para escribir este post vino por una reciente necesidad de dar un paso atrás, de aceptar y vivir un fracaso intenso.

Mi intención es dejar de pensar tanto en el fracaso y no temerle, quiero poder abrazarlo, aceptarlo.

Quiero volver a pensar solo en el éxito, como cuando era niño.

Yo siempre fui el tipo de persona que se las jugaba todas una y otra vez, y la cague en grande muchas veces pero mi ímpetu nunca desaparecía, incluso mis padres dicen que la cosa se ponía más intensa cuando eso pasaba.

Pero el año pasado de repente eso fue cambiando y ahora que me doy cuenta: no quiero ser así.

Quiero tener la misma ambición, quiero que me llamen loco otra vez, quiero que hablen mal de mi, quiero preocupar a todos a mi alrededor con mis ideas de grandeza, no porque encuentre placer en ello sino porque no me importa.

Quiero que me vuelva a importar solamente lo que yo quiero lograr y no lo que los demás piensen de eso.

Necesitaba escribir sobre el fracaso porque es mi compromiso para no volver a dejarme llevar por el miedo a dar dos pasos adelante o uno hacia atrás, de hablar, de confrontar, de golpearme, de caerme o de levantarme, es mi compromiso por no olvidar quien soy y que quiero.

Espero que esto te pueda ayudar tanto como a mi y si quieres que andemos juntos en este peo, por ahí anda el beta para que te suscribas.

Por último tengo que decirte esto:

Los animales no progresan, el ser humano si.

Los animales no son felices, el ser humano si.

Si queremos realmente vivir una vida humana, debemos tener esperanza no miedo.

Debemos buscar el éxito sin importar que tan grande pueda ser el fracaso.


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