Jugador vs Fundador

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Cuando dejé la universidad estaba quebrado y confundido. No tenía fuente de ingresos y no sabía que quería hacer con mi vida. Lo único que sabía era que detestaba la universidad.

En mi completa ignorancia sobre la vida empecé un blog de "negocios" con la esperanza de tener suficiente tráfico como para ganar algo de dinero por publicidad.

Mientras tanto mis gastos regulares (que eran pocos, mis padres nunca me corrieron) eran cubiertos con apuestas deportivas que en Venezuela llamamos: Parley.

Aprendí a apostar en la universidad con mi amigo Eliel que era un jugador empedernido. En aquel entonces era una forma de ganar dinero adicional de vez en cuando. Mientras Metacracia se preparaba para el éxito y al no tener otras opciones, El Parley se convirtió en mi principal fuente de ingresos durante 1 año.

El parley, a diferencia de los juegos de azar, requiere un análisis previo real. No es suerte (solamente) lo que te hace ganar, es un acertado análisis de los datos: juegos ganados, rachas, equipo, rival, racha del rival, histórico, etc. Muy parecido a los análisis que se hacen al empezar una empresa.

Esa idea es el punto de partida de este artículo donde vamos a explorar las semejanzas y diferencias entre un Jugador y un Fundador.

Semejanzas

Necesita inversión

No tengo pruebas pero tampoco dudas de que las keywords más buscadas en Google son: "Como empezar un negocio sin dinero". Yo tengo la respuesta: NO PUEDES EMPEZAR UN NEGOCIO SIN DINERO.

Algo de capital tienes que invertir de alguna manera en: equipos, publicidad, marketing o incluso conocimiento. No se puede recibir sin dar, esa es la lógica más importante en los negocios.

Si quieres dinero tienes que invertir dinero.

Igualito funciona el Parley, para colocar tu apuesta tienes que tener el dinero.

Manejo del riesgo - beneficio

Cuando se apuesta, la cantidad de dinero que se puede ganar es proporcional a la cantidad de dinero que se apuesta. Es decir: mientras más dinero apuestas más dinero puedes ganar, también más dinero puedes perder.

Del mismo modo funcionan los negocios.

Cuanto más dinero inviertes en él es más probable que funcione y que lo haga al ritmo que quieres. Con menos inversión el proceso es más lento, sufrido y en algunos mercados hasta imposible.

En ambos es importante calcular cuanto estamos dispuesto a invertir para obtener ganancias. Siempre claros que no hay garantías, hay que saber cuanto riesgo estamos dispuestos a manejar y soportar.

En parte objetivo y en parte subjetivo

Los datos son muy importantes en los negocios y las apuestas. Lo que hacemos debe estar principalmente basado en la realidad y la objetividad. Sin importar la actividad en la que estamos invirtiendo, los datos son los que nos van a decir que funciona y que no, que tiene sentido, que va a mantener nuestro negocio o apuesta viva, que nos va a dar dinero y que no.

Pero hay datos que no pueden ser procesador de forma consciente.

En las apuestas y en los negocios la intuición juega un papel importante. Esa voz que a veces no puede ser respaldada con datos. Tiene sentido y en muchas ocasiones razón más allá de lo que podamos procesar racionalmente.

Emprender y apostar es un baile: una búsqueda del equilibrio entre los datos y la intuición.

Ímpetu - optimismo

El último elemento que me parecen tienen en común los fundadores y los jugadores es la mentalidad con la que uno se acerca a lo que hace:

Nadie apuesta pensando que va a perder. Nadie empieza un negocio pensando que va a quebrar.

No señor, hacemos lo que hacemos pensando en ganar. Esa es la forma optimista de ver la vida. No se trata de que no haya problemas, obstáculos o incluso derrotas, sino de que vamos por la victoria y el éxito sin importar lo que suceda.

Para muchas personas ser testarudo y un poco arrogante es un defecto, algo que está mal. "Tienes que comprometer algo", "Tienes que cambiar" o "A veces hay cosas que no se pueden". En el momento en que empezamos a creer que frases como esas son ciertas perdemos el ímpetu y el optimismo que son absolutamente necesarios para triunfar.

Si decides ser de los pocos que apuesta pensando que va a perder o empieza un negocio pensando que va a quebrar, créeme, es precisamente lo que va a pasar.

Diferencias

Las diferencias no son muchas, en realidad es solo una: LA MOTIVACIÓN.

La razón por la que el jugador apuesta es para ganar dinero. La razón por la que el fundador empieza un proyecto es porque persigue un sueño.

Puede parecer soñador y romántico, quizás lo sea un poco pero es la verdad.

La motivación importa para los resultados que quieres obtener. Es la que coloca el tono y la mira en lo que estás buscando.

Si buscas dinero, vas a obtener dinero. Si buscas un sueño, vas a obtener un sueño.

Lo que hace a los sueños superiores al dinero es que no son herramientas sino fines en sí mismos. El dinero no es más que un bien para ser usado en la búsqueda de otras cosas que son las que realmente queremos en la vida: seguridad, comida, placer, viajes, comodidad, lujos, tiempo, libertad, etc.

Pero cuando el dinero se vuelve un fin en sí mismo, la vida corre ocupada pero la insatisfacción no se va. El Ciudadano Kane puede hablarte mejor sobre eso que yo.

Los sueños (que usualmente vienen acompañados de dinero) engloban la vida que queremos vivir. No solamente lo que queremos lograr, también lo que queremos ser e incluso la forma en la que queremos morir o ser recordados.

Ser jugador no es malo, creo que sirve como práctica para desarrollar ciertos aspectos necesarios para ser un fundador efectivo pero no es suficiente para traer la profunda satisfacción que esperamos obtener de la vida.

Estoy planeando retomar las apuestas, creo que me hace falta un poco de la intensidad de los jugadores. Recordar el valor para tomar riesgo que tenía cuando recién dejé la universidad.

¿Qué opinas? ¿Alguna diferencia o semejanza que quieras agregar? ¿Crees que los jugadores y los fundadores son más diferentes de lo que quiero hacer ver?

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