No necesitas empatía, necesitas un reto

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El 19 de Marzo de 1999 Alen Iverson anotó 40 puntos y 10 asistencias en un juego contra los Lakers. Kobe Bryant, que hasta ese momento había estado trabajando duro para subir de nivel y le asignaron marcarlo, no podía creerlo.

Luego de la derrota, como es natural, debe haberse sentido frustrado, impotente, molesto e incluso triste.

Pero no permitió que esas emociones lo dominaran o más bien, que lo tumbaran. Se obsesionó con Iverson: leyó cada artículo, vio cada vídeo, cada jugada y cada entrevista. Escudriñó cada pedazo de información que se encontraba con el solo objetivo de ganarle a Alen.

Increíblemente y en sus propias palabras:

"Esto me llevó a estudiar cómo los grandes tiburones blancos cazan focas en las costas de Sudáfrica.

La paciencia. El tiempo. Los ángulos."

El 20 de Febrero de 2000 en Filadelfia, le asignaron a Kobe la tarea de marcar a Alen al inicio de la segunda mitad del partido. Iverson tenía 16 puntos anotados, terminó el partido con 16 puntos.

Kobe ganó.

Estoy seguro que todos nosotros hemos tenido en nuestras vidas momentos parecidos al anterior. Nos esforzamos muchísimo, damos todo lo que podemos y los resultados no son los esperados.

La Mamba Negra usó sus emociones para subir de nivel, no para quedarse tumbado sin hacer nada al respecto aceptando su "fracaso".

¿Por qué él puede hacer eso y nosotros no?

La Trampa de la empatía

La sociedad actual está muy muy muy empeñada en que la solución a los problemas como el anterior, es la empatía. Tanto con nosotros mismos, como con los demás.

Ponerse en los zapatos del otro, comprender, estar ahí, no juzgar sino solamente estar para el otro. Eso es más o menos lo que la mayoría de la gente entiende por empatía.

Tengo un conflicto importante con ella.

En la práctica no se ve muy diferente a tenerle lástima a la persona que tratas de ayudar, incluso si se trata de ti mismo.

Cuando nos ponemos en los zapatos del otro y pensamos: ¿Cómo me gustaría que me trataran en una situación así? Seguramente la respuesta será con cuidado, delicadeza y comprensión.

Hay un problema fundamental con esa perspectiva: como quieres que te traten no es igual a como deben tratarte para solucionar el problema o salir del estado emocional que te hace daño.

En otras palabras: lo que quieres y lo que necesitas son dos cosas diferentes.

Si necesitas pruebas solo tienes que mirar a tu alrededor. Mira tu situación actual y pregúntate: ¿Cuántas veces he estado aquí/así? ¿Por qué las cosas no han cambiado? ¿Por qué las cosas no han mejorado?

Es porque estás tratando de apretar una tuerca con un martillo.

Experimento No Voluntario

Durante toda mi vida siempre fui un negro muy irreverente. Si creía algo, te lo iba a decir sin importar como te hiciera sentir o siquiera si tengo razón o no.

Gracias a eso me gané el odio de muchos y el amor de otros.

Un fracaso incomparablemente fuerte en el 2018 me hizo pensar que ser así no era buena idea. Me hizo creer que cuando las personas se sienten mal porque las cosas no salieron como querían, requieren apoyo, comprensión y ese tipo actividades "empáticas".

Que otros y yo mismo me tratara de esa forma no me ayudó a salir de la depresión, solo me hundió más en ella. Cuando tomé mi primera bocanada de aire gracias al contenido de los gringos, me di cuenta que esa actitud no me estaba ayudando en lo absoluto.

Pero la empatía es como una dulce droga, difícil de soltar porque quieres con toda tu alma sentirte bien.

Mi reciente ruptura amorosa me puso en jaque. Intentar sentirme bien podía significar entrar tan profundo en el hueco que no podría salir de él. Tengo demasiadas historias cercanas de gente que desperdicia su vida y yo no iba a ser uno de ellos.

En vez de buscar sentirme bien, hice algo. Me enfoqué en el ejercicio. Sumé todas las fuerzas que pude para entregar mis trabajos como freelance, hacía todo lo que pudiese para seguir haciendo y no detenerme a pensar demasiado como me sentía.

Por mi mismo, sin ayuda de nadie y sin pensar en como me sentía, salí de la época más oscura de mi vida.

Lo pienso como un experimento en retrospectiva pero en realidad, estaba sumergido en la mierda. No dejes que mis palabras presentes te engañen.

Un simple cambio de perspectiva

En vez de enfocar tus energías en "sentirte bien", deberías enfocarte en hacer algo al respecto, LO QUE SEA.

Si ese lo que sea puede ser algo que te emocione, que te importe, te de miedo o te haga sentir energía de algún tipo, enfócate en ello con todas tus fuerzas.

Ya sé que te han dicho toda la vida que obsesionarte no es bueno, todos los que te lo dijeron son unos mediocres mentirosos que quieren inconscientemente que estés igual que ellos (eso no quiere decir que no puedan preocuparse y quererte auténticamente, solo no saben).

Obsesiónate y ve tras ello con todo lo que tengas. No importa si lo logras o no, en el camino te vas a dar cuenta que ya no te sientes mal por el pasado, estás viviendo el puto presente.

La vida se trata de vivir, no de obtener un resultado y mucho menos, de sentirse de cierta manera todo el tiempo.

Curiosamente, Kobe no se sintió satisfecho luego de su victoria contra Alen Iverson. Estaba molesto porque había permitido que un agente externo dominara su destino. Aprendió una lección importante que solo se puede aprender a través de la experiencia: el control de tu vida es tu responsabilidad, tuya y de nadie más.

No necesitas empatía, no necesitas sentirte bien. Necesitas emocionarte y obsesionarte con algo lo suficiente como para crecer, mejorar, salir del malparido hueco y aprender lo que tengas que aprender.

Imagino

Imagino que la objeción inmediata que los defensores de la empatía tendrán con esto es: "No todos son iguales, sabes"

Yo pensaba así.

Luego de darme cuenta del experimento conmigo mismo empecé a hacer experimentos con los demás. Hasta ahora, el 99% de las veces, no ser empático y plantear un reto a perseguir ha funcionado maravillosamente.

Decir las cosas sin filtro y con el tono de voz que una persona que realmente se preocupa por ti tendría, aunque te molestes en el momento, funciona.

"Ser empático" no me ha funcionado ni una sola vez. Ni para ayudarme a mi mismo, ni para ayudar a los demás.

No necesitas entender, necesitas acción.

No necesitas empatía, necesitas un reto.

VE POR ÉL.

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